Tomando el té en el desierto

¿Se imaginan tomar el té en el desierto? Impensable ¿no?, el desierto = clima seco y caliente, y té = ¿caliente? pues déjenme les digo que es de lo más común en Marruecos y, en el desierto del país. Hay una explicación a esto, que tiene que ver con la temperatura corporal, ambiental y lo árido del lugar, pero no la recuerdo con exactitud, así que se les dejo de tarea investigarla ¡haha!

Lo que si les puedo decir es de mi experiencia de haber tomado el té en el desierto una noche de agosto del 2017. ¡wow! suena como si hubiera sido hace mucho tiempo.

Mis compañeras de workaway y yo – compañeras de ese tiempo, porque tuve varias en mi estadía –  pedimos que sí podían llevarnos a pasar una noche en una casa de campaña en el desierto, pero entre una y otra cosa simplemente nos dijeron “la noche de hoy nos vamos a tomar el té al desierto” ¡wow! ¡pero que emoción! Trascurrió el día y al finalizar las clases en el colegio, nos subimos al coche y tomamos camino – nosotras no sabíamos al lugar preciso al que íbamos, pero nos mantenía alerta la emoción -; ya en carretera, con música y pasado el tiempo, de pronto nos detuvimos; a lo lejos se veían unas casas de campaña. Para llegar a ella teníamos que pasar por terracería o caminar hasta las casas de campaña. 

estrelladoNos bajamos del coche para que pudiera cruzar un tipo de arroyo y llegar hasta las casas de campaña. Llegados ahí, se detuvo el coche, nos bajamos todos, nos pidieron que esperáramos – el super amable director del colegio se acercó a las personas que estaban en las casas de campaña – y sin más, nos dicen que nos acerquemos – ya estaba empezando a oscurecer -. Fuera de una de las casas de campaña, supongo que la principal, estaban tendidas unas alfombras con cojines, nos piden quitarnos los zapatos y pasar a sentarnos, en un lugar las mujeres y en otro los hombres – esto ya se los he mencionado en Hamam vs Sauna – Nosotras no entendíamos ni J de lo que estaban hablando, pero mientras la gente del lugar y los anfitriones seguían hablando, nosotras contemplábamos ese lugar – cero recepción e internet en los celulares; yo apagué el mío – las alfombras, los cojines, el juego de té, la casa de campaña, los niños alrededor, arena y más arena alrededor, un rebaño de ovejas, jinetes y caballos arreando al rebaño, galletas para el té, perfume para ese momento y las estrellas en el cielo. Un momento de absoluta conexión con la naturaleza y con lo simple y detallista de esa precisa noche.

¿Qué detalles les podría decir de ese momento? No tomé fotos, no fue un momento para tomar fotos, fue un momento para sentarse y disfrutar, asombrarse de algo nuevo, único y diferente, en donde la tecnología, la comodidad como la conocemos y la multitud de gente no estaban presentes. Incluso fue un momento en donde no conocías a nadie, ni ellos te conocían a ti; y en cambio, nos recibieron y nos trataron como si fuéramos familiares de ellos. Las personas de la casa de campaña eran nómadas, y ya se iban en un par de días de donde estaban detenidos y los encontramos. Y los más sorprendente de todo es que ni los nómadas ni los anfitriones de nosotras se conocían ¡wow! ellos siempre tienen los brazos y las puertas de sus casas abiertas para los desconocidos; en cambio, el occidental es más quisquilloso y desconfiado ¿me equivoco?

 

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