Hablar no es lo mismo que comunicarse

Seguro que a todos les ha tocado toparse en su maravillosa vida con alguien que hable demasiado o que hable inoportunamente de más. ¿Cierto?

En los 8 meses que tengo viajando, a mí me han tocado los que hablan y quieren que los escuches; es decir, no saben de la comunicación bidireccional – bastante común en la sociedad que vivimos -; también, los que hablan y te dan explicaciones de más; y los que parece que te están escuchando, pero a la media hora te preguntan de nuevo lo mismo porque solo te oyeron – usaron su oído para lo que es – pero no te pusieron atención.

Admito que hay dificultad para entenderse los unos a los otros, o bien, cuando tanto el emisor como el receptor no tienen el mismo dominio del idioma, y que eso se preste a preguntar o a confirmar sí hubo entendimiento, pero otra cosa es, que dominando el idioma te pongas a parlotear como sí solo lo tuyo es importante o simplemente no sabes cuándo parar.

Aquí van mis personajes ¡haha!

blabla

Mi host en Suiza era el tipo “comunicación unilateral” le gustaba hablar y tener a alguien que le escuchará; en cada momento en el que yo quería participar en la conversación, la interrupción no se hacía esperar, quitándome toda intención y atención al tema de conversación; al final yo solo me limitaba a sonreir, pero mi mente ya andaba divagando en otros lados. Se perdió por completo mi interés por platicar con él, ¡Ah! Pero se le ocurrió decir “nosotros tenemos muy buena comunicación”, y como yo no sé quedarme callada, le dije “¿Buena comunicación? pero ¡de qué estás hablando?, aquí solo hablas tú, eso no es comunicarse.” Ya les iré platicando un poco más de este personaje.

Mi host en Rumanía era el tipo “te explico al punto de que no tengas curiosidad o interés por preguntar nada”; en cada ocasión que me decía o avisaba que iba hacer tal o cual cosa, no lo dejaba en el aviso, le agregaba explicación al aviso, por ejemplo: “voy a lavar los trastes” – sí me dicen eso, hasta ahí es suficiente – “.. porque se usaron y ahora están sucios”, o “los niños van a jugar con los legos, porque los legos son unos cubos que sirven para construir cosas…” – imaginen mi cara después del “porque bla bla bla”-. Les confieso que me harté, y la evitación por hablar se fue haciendo tan grande que al final nos despedimos con un “muchas gracias por todo, todo está bien, pero pudo estar mejor, adiós”. ¿A quién le puede dar gusto tener una conversación con alguien que siempre te da feria de más – frase mexicana – cuando no es necesario?  En un viaje de un día, en todo el camino habló y habló haciendo su labor de guía turística y me preguntó: “¿Por qué no me preguntas nada?” y mi respuesta fue: “porque no me dejas tener curiosidad o interés por absolutamente nada, antes de que yo te pregunte por lo que sea ya me estás dando explicación” y se quedó sin palabras – por un minuto, ¡haha!-

Y hablaré un poco de uno de mis hosts en Bulgaria, es una chiquilla de 20 años – la mayorcita me dicen ¡haha! –, que aparte de no tener los mejores modales – desconozco sí sea por su edad o por su cultura -, no tiene mucha habilidad para la escucha con atención. Desde el domingo que llegué a Sofía he hablado con ella, con mi compañero de voluntariado y con los demás hosts acerca de los acuerdos del voluntariado y también de otras platicas más informales; en tan poco tiempo he tenido que volver a decirle lo mismo “n” veces porque a la señorita se le pasa y viene a preguntar de nuevo. No sé si vivirá en otra realidad o galaxia, pero aparenta escuchar y confirmar que entiende; y a las horas viene a preguntar lo mismo. Qué curioso ¿cierto? tan joven y tan ¡sorda!

Yo soy muy platicadora cuando el momento y la persona se presta; pero cuando no, sé respetar los silencios porque a mí también me gusta tenerlos; cuando estoy en una conversación y no entiendo pregunto en ese momento, si es de mi agrado, de lo contrario paso por alto el comentario y ahí queda. Pero ¿Con qué intención hablamos cuando lo hacemos? ser escuchados, tener la razón, hacernos los que sabemos, intercambiar opiniones, conocer a los demás, etc.

La comunicación como tema es muy amplio y vasto, porque depende del escenario en el que estés; pero es el mal del mundo entero. Lamentablemente no sabemos comunicarnos.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s