El reencuentro de un amor fugaz

Pareciera que apenas me está pegando la fiebre el mes del Amor y la Amistad ¡haha! que últimamente me estoy acordando mucho de esas personas – del género masculino – que han sido especiales en mi vida. No suelo ser cursi o romántica, pero algo hay en mi corazoncito que puede recordarles, aún quererlos – de distinta manera – y desearles lo mejor.

amor

En el 2014 conocí a N en mis últimos días de vivir en Manchester UK, para ser más precisa, lo conocí en un viaje Manchester – Londres yendo a una super fiesta organizada por la escuela en la que estábamos estudiando. Él 25 años, yo 31 años – definitivamente la edad es solo un número – y generalizando para poder irme de lleno a lo más actual, tuvimos la noche más alocada de nuestras vidas, que con la mano en la cintura puedo asegurar que es y seguirá siendo de las aventuras más inolvidables en nuestra vida.

Ese año lo nuestro fue tan fugaz que además de la fiesta tuvimos una salida a tomar cerveza terminando en su departamento ¡ups! y ya; llegó el día de mi partida – porque yo seguiría viajando un mes más antes de regresar a Mx – y logramos despedirnos cordialmente como amigos. No volvimos a tener comunicación en ese tiempo hasta que yo ya estaba en Mx; no puedo decir que románticamente estuvo al pendiente de que yo llegará sana y salva para lo que siguió después; es bastante despistado para detalles como esos, pero igualmente se le agradece. Al mes de que yo estaba de regreso a mi normalidad de repente sin previo aviso y sin decir “agua va” lo perdí, dejé de tenerlo de contacto. No volví a saber de él por 2 largos años; 2 años en los que a cada uno le pasaron cambios y rompimientos de pareja. No lo mencioné al inicio, pero cuando N y yo nos conocimos ambos estábamos en una relación, él en Alemania, yo en México.

En una sesión de coaching, tratando mis temas amorosos, mi coach me mencionó: en nuestras relaciones de pareja, somos el reflejo del otro, no importa el tiempo o la intensidad de la relación, en algo nos hemos de proyectar. Si tú estás abierta a amar, entonces él estará abierto a amar también.

N apareció en mi vida nuevamente en octubre del 2016, casi de la misma manera en la que desapareció, sin esperarlo. Sinceramente me dio mucho gusto que lo hiciera; estaba en otro momento completamente diferente de mi vida y sin expectativa alguna – de mi parte – empezamos lo que no hicimos en el 2014, a conocernos. Y entre conocernos salió que él venía a Mx en el 2017, de la misma manera que yo iría a Alemania ¡sorprendente! ¿Cierto? Al inicio platicábamos muy amistosamente, interesadamente y a diario; yo por supuesto que estaba muy emocionada de estar en contacto y de saber que vendría a mi país pensando que, al él venir y encontrarnos de nuevo, todo sería nuevo, divertido y maravilloso – mejorar la aventura del 2014 -; pero de un momento a otro todo se tornó confuso, de hablarnos amistosamente, pasamos a hablarnos cariñosamente, hasta que dejamos de hacerlo.

Llegó febrero 2017, N y yo ya teníamos muy mermada y malentendida la relación; los planes de vernos se habían esfumado, pero yo no me quería quedar con el “qué hubiera pasado sí…” y los últimos días de él en Mx, viajé hasta la ciudad en la que él estaba para verlo y no, es decir, la intención principal era verlo, pero sino lo veía igualmente iba a disfrutar visitar la ciudad, con o sin él. Y efectivamente nos vimos, no de la manera mejor planeada y más romántica posible, ¡siempre accidentados nuestros encuentros! si no, para ayudarle a recibir el dinero que le habían mandado desde Alemania porque en su viaje previo a Cuba había perdido sus tarjetas de crédito. De esa mañana de sábado, puedo decir que se resumió a aclarar toda la bola de nieve que se había creado por falta de comunicación y malentendidos, desnudando – no literalmente – nuestro ser el uno al otro, y dejando abierta la posibilidad de vernos en mi viaje a Alemania.

Junio 2017, un mes antes de mi viaje Mx – Alemania, bastante accidentado y casi sufrido para N y para mí; pero no por nosotros sino por terceros, por amigos de ambos que habían terminado su relación y nos traían entre la marea de sus problemas. Un día antes de mi vuelo me escribe diciendo: “Cecilia no te voy a poder recibir, y tampoco podré pasar el tiempo contigo, estaré con mucho trabajo… que tengas buen viaje…” !wow! con esto cualquiera estuviera vuelto loco ¡cómo se le ocurre decir eso un día antes del vuelo, cuando ya teníamos todo planeado!; lo tomé tranquilamente y le agradecí. Pero yo seguí con los planes, y en Julio 2017 llegue hasta Wiesbaden – donde él vive – y entre una y otra cosa, terminé pasando 3 días en su departamento, conociendo y sintiendo de cerca, completamente muy de cerca su mundo y sus amigos. Mi primera noche en su departamento fue la noche de nosotros:

Viernes por la noche, fiesta en casa del amigo del amigo festejando el fin de curso en la universidad. Cada quién por su lado, platicando y bebiendo con distintas personas. N se acercaba a mí de tanto en tanto para saber que la estuviera pasando bien, que no me faltara bebida o para platicar conmigo. Termina la fiesta, ¡mentira! no termina, nos retiramos del lugar. Al llegar al departamento nos fuimos al balcón a fumar y a platicar, aunque el contenido de la plática fue bastante complicado y aclarador, estar frente a frente, reír, platicar, abrazarnos, besarnos tuvo su magia – me acuerdo de cada detalle, y me siento bien con ello – y una cosa llevo a la otra; un beso… un abrazo… la cocina, apagar las luces, risas, y la pregunta “¿tu cuarto o mi cuarto?; ya en mi cuarto continuamos lo que empezó en el balcón y luego en la cocina, graciosamente con los mismos tropiezos que en el 2014 al estar juntos; mejoramos unas cosas pero perdiendo nuevamente mis aretes en el momento como acto cómico en cada ocasión. 

Los días siguientes de mi estadía en Wiesbaden la pasé paseando con uno de sus muy buenos amigos, comiendo, caminando por la ciudad y haciendo actos de rebeldía en el parque ¡haha! nos metimos en bicicleta a una parte que lo tenía prohibido; fue tranquilamente divertido.

Aunque al final estuve con N y conocí su mundo, y la confianza entre los dos creció, mis intenciones con él terminaron. Creo que siempre me gustará, y que si vuelve a haber otro encuentro la atracción estará, pero por la plática que tuvimos ese viernes por la noche en el balcón y por las acciones y actos seguidos, él aún no es el hombre que yo quisiese en mi vida y yo no soy la mujer que él merece en la suya.

¿Nos quedaremos con 2 encuentros, 2 momentos de pasión, cada 2 años?, ¡wow! nuestro número parece ser el 2. No lo sé, no sé qué sorpresas ocurran después de este reencuentro de un amor fugaz como el nuestro.

3 comentarios en “El reencuentro de un amor fugaz

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