Drama emocional

Ser una persona independiente, fuerte y resiliente no te excluye de quebrarte emocionalmente cuando sea necesario. Y precisamente quebrarme emocionalmente, me ocurrió hace pocos días. Me llegó mi momento de vulnerabilidad a flor de piel.

El detonante de mi quiebre emocional fue uno, pero lo que venía arrastrando en sí fue el conjunto de varias cosas: extrañar a mi perro, la necesidad de socializar, la lejanía de mis amig@s, la “relación” con un chico, la toma de decisiones de estadía y viaje, y la soledad.

mujer-llorando-con-el-almaResulta ser que después de varios días de esperar con toda ilusión reencontrarme con GökU – (nombre corto y cariñoso que se me facilita más ¡haha!) – y que no nos pudiéramos ver por una u otra EXCUSA, me provocó una grandísima tristeza al punto de llorar y llorar y llorar… y llorar. ¡haha! así como lo leen.  No podía controlar la reacción de mi cuerpo ante ese sentimiento de tristeza; aun recibiendo llamadas de mis amig@s en las que me tranquilizaba por un momento, mis ganas de llorar fluían cual niño que necesita de su madre.

Yo misma estaba sorprendida de mis ganas de llorar; pero reconocía que era por sentirme triste. Triste de no verlo y de no llenar esa necesidad de afecto. Así es, triste y vulnerable por la necesidad de AFECTO; afecto que obtienes con la familia, amig@s, pareja y mascotas por medio del “apapacho” o cualquier contacto físico. Sumándole a la tristeza, la abrumadora presión de tomar decisiones y la desintoxicación interna por medio de la meditación.

Ustedes dirán “llorar es normal”, “hay que desahogarse de vez en cuando”, y tienen toda la razón. Pero cuando no eres una persona precisamente “llorona” porque no expones tus emociones, o constantemente las administras para protegerte, tener un bajón de este tipo es nuevo y sorprendente. Ya entrado en un nivel de conciencia más despierto, este tipo de emociones intensas te deja reconocer temas que se oprimen, se omiten, o no se proyectan con facilidad. En mi caso, por ejemplo:

  • querer a alguien completo para mí, o sea, apoyo, compañía, sexo, amistad, etc.
  • desear sin forzar, soltar y fluir.
  • pasarla muy bien sola, pero que sí quiero compañía
  • ser fuerte todo el tiempo te puede sofocar
  • que, aunque le puse algunos “peros”, el GökU me gusta y mucho.
  • que tengo que hacerle más caso a mi intuición
  • que tengo que dejarme querer y no ser tan novia fugitiva

Mi niña interior que es buenísima para reír, en está ocasión también fue buena para llorar. Ya hoy, me siento más tranquila y con más claridad. En paz con lo que necesito y con lo que tengo y no tengo.

En cuanto a la “relación” – no le pongo título, porque por algo así todo se vino a pique – con GökU se terminó; él no me volvió a buscar y ante tal ausencia o falta de interés, yo me despedí de él. Pero le doy gracias por ayudar sin intención a “destapar la cloaca” ¡haha!; y aún echándolo de menos y deseándolo un montón; ya no me inquieta no verle más.

4 comentarios en “Drama emocional

  1. Cristina dijo:

    Todos, por fuertes que seamos o queramos ser, tenemos un momento de flaqueza (que no debilidad). Todos necesitamos llorar en algún momento, y esto será energía liberadora para tomar un nuevo impulso.
    Abrazo.

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  2. lavieenrouge29 dijo:

    La capacidad de resiliencia en las emociones a veces retrasa que una estalle cuando ya no puede más. Muy identificada con muchas cosas. Yo exploto un día y al otro vuelvo a la carga. Mi naturaleza no es alargar las emociones que no me aportan sentirme bien. Un abrazo!

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