Relaciones a distancia, ¿sostenibles?

Seguramente muchos hemos pasado por este tipo de situaciones sentimentales: “relaciones a distancia”. Ya sea que conocimos a alguien en el pueblo donde viven los abuelos en algún verano muy caluroso o en nuestra temporada viajera, por ejemplo; y que hayamos caído perdidamente enamorad@s.

Ustedes ya saben que me enamoré en Turquía Por esos ojos verdes…, no es ningun secreto; también saben que ese amor terminó Goodbye my lover antes de dejar Turquía para seguir mi travesía por Asia. Lo que no saben – porque me lo tenía un poco reservado  – es que nos volvimos a buscar, aclarar todo lo pasado y a echarle todas las ganas para empezar de nuevo, aunque fuera a la distancia con toda la libertad de elegirnos y esperarnos para el próximo reencuentro.

Incluso en este intento pasó algo bastante especial – al menos para mi, ya se los diré en otro post -, que incrementó mucho más la emoción y la ilusión de seguirnos procurando a la distancia.

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Pero, ¿las relaciones a distancia son sostenibles? – si buscan en la web van a encontrar muchos artículos y blogs explicando como llevarlas y qué evitar; pero yo les voy a hablar bajo experiencia propia, con y sin los consejos de otros -: son jodidamente complicadas.

Así es, son jodidamente complicadas. Se necesitan demasiadas ganas de querer estar juntos de nuevo, de construir algo juntos y de seguir los mismos ideales para echarle los kilos y kilos de paciencia, confianza, respeto, prudencia y comunicación – la parte más díficil de todas – ; a eso hay que sumarle el asunto de saber manejar las agendas de los dos, por aquello de las ocupaciones de cada uno y del uso horario que cada uno tiene. ¡Ah! ni que olvidar la parte sexual: mantener esa delicada parte atendida; aunque sea con ayuda de la tecnología – al final, somos humanos con este tipo de necesidades -; es totalmente indispensable. Podremos ver el menú afuera, pero siempre estar atendidos con nuestra persona especial.

Y si alguno de los dos está más ocupado y descuida la atención y cuidado de la “relación a distancia”, preparense para el problemón que se va a armar. Es sentir un espacio bastante grande de descuido y de falta de amor, con una pizca de desconfianza. Hasta llegar al punto de querer parar y cuestionarse sí es sostenible llevar una relación así; y no por falta de ganas, de gustarse, de amor o de pasión y atracción el uno por el otro; sino porque no se puede coincidir incluso en los momentos importantes y con necesidad de apoyo de alguno de los dos. Porque ciertamente, todos necesitamos ser escuchados, incluso consolados de alguna manera por la persona que es la prioridad de nuestro afecto, pero si la ausencia de esa persona es tanta – no por mala intención -, y no estamos emocional y mentalmente preparados, todo se puede venir a pique.

Entonces, mi cuestión es ¿no será mejor poner en standby esa relación hasta el regreso? Si coincidimos de nuevo, y nos seguimos gustando – ¿qué nos puede detener? -. De que hay riesgo en no ponerle esfuerzo en alimentar la relación aunque sea a la distancia, si que lo hay, pero también hay mucho riesgo estando en ella – los malentendidos están a la orden del día – . ¿Estamos emocionalmente preparados para todo lo que conlleva? Yo he fallado, aún y con toda la atención que se merece.

Así que, las relaciones a la distancia con la misma semilla cultural son complicadas, que ni se diga de las multiculturales.

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