Bajo presión

No hay espera que no valga, por la buena publicación que venga. Tengo muchas cosas que compartirles, pero por cuestión de inspiración me saltaré orden y títulos para compartirles esto en especial.

Después de 4 meses de haber estado en Corea – mi duración más larga en un país desde que estoy viajando – puedo hablarles de esté país desde sus diferentes ángulos. Y no solamente por lo que viví ahí, si no también por haber tenido la fortuna de convivir con mucha gente local – coreana, obviamente – que me compartió bastantes finos detalles de lo que es vivir en Corea; o en su efecto, lo que es ser un coreano.

Como país, es muy limpio y organizado. Avenidas y calles amplias, tanto el peatón, el conductor y el ciclista o motociclista saben convivir sin problema alguno; cuidan la naturaleza y el medio ambiente (aunque las constantes alertas de contaminación provenientes de China no cesan); tienen la cultura del reciclaje, y la ley de no tabaco en lugares cerrados – que buen punto para ellos -; tienen kakaotalk, una aplicación parecida al whatsapp pero que además tiene monedero electronico, mismo que pueden usar para hacer compras en línea o para pagar el transporte o cualquier compra desde el celular; y que con esta aplicación tienen cierto reporte de la población. Tienen cámaras de seguridad en todos lados – TODOS!,  bueno, menos  en  los lugares “íntimos” -, lo que lo hace un país bastante seguro. Y tienen tiendas como DAISO en donde encuentras todo lo que no necesitas; – me encantó la tienda, ¡haha! – lo que en efecto, los hace unos consumidores empedernidos.

Como sociedad, ¡uff! si me he llegado a quejar de la sociedad en la que yo crecí, cacheteenme porque no sabía de lo que estaba hablando; la sociedad coreana es muy intensa y muy conservadora. Para ser un buen trabajador tienen que trabajar muchas horas, y cuando digo muchas, son eso “muchas” – entre 9 y 12 horas al día – para tener una carrera universitaria que les garantice un trabajo bien remunerado tienen que invertirle 10 horas diarias al estudio – desde el preecolar hasta la universidad -, porque tu puntaje es lo que importa; ellos no se andan con las habilidades y competencias que tengas, mientras tengas un “score” de excelencia es más que demostrable tu “entrega”; así que, es obligatorio tener una carrera profesional así sea que no la practiquen cuando entren al mercado laboral. Se debe respetar, casi al punto de adorar sin refutamientos, a los mayores, y esto aplica en todos los escenarios, es decir, familiar, laboral, social; siguen el entendimiento de que por ser personas mayores tienen más sabiduría y conocimientos – estoy completamente en desacuerdo -; he ahí donde la gente sufre de tantas humillaciones en cualquier momento – un abuelo en el metro trató de tratarme mal, pero lo pusé en su lugar -; es casi obligatorio convivir con tu jefe y tus compañeros de trabajo para salir a cenar y a tomar; sí estás trabajando en una empresa todavía muy tradicionalista y rechazas la salida, pueden hacerte la vida imposible; las multinacionales e internacionales son más flexibles, muchas no siguen las reglas sociales del país. Los coreanos viven y crecen en un ambiente de constante “competencia”, hacer más para obtener más. ¡Ah si! ningún varón se salva de hacer el servicio militar, deber nacional.

Presión social

Como personas, son muy amables, amigables y correctas, pero severamente infelices y titeres de las presiones sociales, de belleza y de éxito que otros dicen que son. Sus ambiciones más destacables son “ser bello y millonario”; carecen de sueños, ídeales, ambiciones personales, retos de crecimiento personal. La mayoría de las chicas a la edad de 18 años quieren su primer cirugía, – y no es de senos o de nalgas, o liposupción -, quieren tener doble parpado como los occidentales, rostros largos, narices grandes, mejillas finas y pomulos marcados – y los occidentales no quieren lo que tienen ¡hahaha! -; quieren cuerpos de niña con senos de mujer; y los chicos, bueno, ¡venga! hay de todo, pero el prototipo de belleza es bastante afeminado, ya la cosa no es que usen cremas para cuidado, lociones, etc., ellos van hasta el grado de usar maquillaje, lipstick, depilación de cejas, cero vello facial – lo más sensual en un hombre es su pelajeeeee, ¡diablos! -, y ser la copia de la copia, a todos lo verán usar el mismo estilo de vestuario y de arreglo de cabello. Hay muchas personas tímidas, pero también bastante deprimidas; aunque también uno que otro rebelde que se sale un poco del molde. Su rol de vida sigue siendo muy marcado: nacer, estudiar, crecer, trabajar, casarse, tener hijos, seguir trabajando, envejecer y morir. Las repercusiones del pasado aún los sigue arrastrando en estos tiempos de cambios y revelaciones en todos los sentidos. Las nuevas generaciones están exigiendo cambios, alguno que otro “despierto” de generaciones pasadas también los está pidiendo; pero van lentos.

Y, aunque aparentemente empiezan a relacionarse en relaciones de pareja ya bastante grandes – pasados los 20 años -, eso no los hace personas castas y puras ¡haha!, los hoteles del amor pululan. Porque cuando la necesidad llama, hay que condimentarla.

Y después de este resumen que les he dejado, les digo que ¡ME ENCANTA COREA! ¡haha!; las personas son buenas, las comida es deliciosa, el país es muy cómodo y seguro, la economía está en auge; pero su sociedad es totalmente mejorable.

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