Años maravillosos o inicio de la crisis de los 40!

El día de hoy estoy de manteles largos, es mi cumpleaños ¡número 36! y lo estoy festejando desde Osaka Japón. Todavía “viajando” y sin escoger un lugar en el cual quiera echar raíz.

Pero estar todavía de “temporal” en ciertos países y ciudades de este vasto mundo no es una queja ni una excusa; es la experiencia de vida más incomoda e increíble de todas.

Pero cumplir 36, en lo particular no es diferente de ningún otro número de años que haya cumplido antes; no me siento más vieja, no me siento más deteriorada, ni más insoportable – ¡haha! bueno, un poco -; pero si siento los cambios en mi persona al interior y exterior; haciéndome cuestionar el rumbo que le quiero dar a los siguientes años:

Mi vida profesional/laboral inició apenas terminé la Universidad, y aunque hasta el momento solamente tengo 10 años de experiencia laboral; hubo momentos que estuvo estancada, y otros tantos más en los que aprender era un constante y desafiante reto. Por ahora la tengo prácticamente “detenida” – según mi carrera y especialidad -; lo que no significa que viajando no haya utilizado mis conocimientos, así como debe haber aprendido otros más. Creo que regresar a lo que dejé hace dos años, me tomará actualizarme; pero el conocimiento que no recibí de maestros, escuelas, o jefes no se dejan de lado.

Mis amigos más cercanos, aquellos de los que tengo bastantes años de conocer, experiencias, aventuras, desaventuras, que surgieron de la escuela, del trabajo, de la vida misma, la distancia que nos separa nos ha apartado de los detalles de nuestras vidas, pero nunca de la importancia que tenemos en la vida que compartimos. Los extraño mucho, quisiera tenerlos cerca, pero todos tenemos proyectos y ambiciones de vida que tenemos que seguir así sea a la distancia o en ritmos diferentes. Estoy segura de que cualquier reencuentro será inmemorable, como si nunca hubiera ocurrido una separación en tiempo y distancia.

Al día de hoy no hay pareja romántica a mi lado; aquella con la que esté compartiendo metas, sueños, etc. No ha sido mi fuerte después de la más larga relación amorosa que tuve en el pasado – misma que está más que superada y aprendida – , pero a veces me pregunto si seré como esas mujeres de la historia que decidieron no casarse o tener a un hombre a su lado. Sí me he enamorado, sí he amado – de hecho a todos los quiero y deseo lo mejor aún y que no estén más en mi vida -; pero también me siento sumamente tranquila sin tener ese drama emocional que rodea estar cuidando y alimentando una relación y un amor. A veces me siento como una Jane Austen, emocionándome imaginando el tórrido y utópico romance entre otros que para nada me involucran en alguno de los protagonistas principales.

Maternidad. Es un rol en mi vida en el que ando tarde, pero que definitivamente me gustaría tener algún día – no tengo absolutamente ningún complejo o preocupación de ser madre a los 40 o después – ; con un hijo propio o adoptado – estoy convencida que el amor no nace de ser de la misma sangre – . Pero el tema aquí, es que no tengo ni la mínima idea de cuándo, ni con quién. Porque aunque no hay nadie de momento en mi vida, también he pensado en la posibilidad de quedarme eternamente soltera; sí me gustaría tener a un compañero de vida en el que ambos deseemos formar una familia – y no precisamente de la forma convencional -; pero si no tuviera un compañero de vida para formar una familia, igualmente me gustaría hacer una familia a la cual criar, enseñar, aconsejar, seguir y ver cómo crece. Creo que yo sería una mamá muy amorosa, juguetona, platicadora, autoritaria, divertida.

Desde que estoy de nómada, he descuidado mucho una de mis pasiones; una pasión que reprimí por mucho tiempo debido a una lesión en mi niñez, que hasta que encontré a mi coach deportivo de cabecera, logré superar. Y es uno de los deportes con más reto personal: “correr”. Pero, por el clima, las condiciones del lugar, la situación del lugar, la pereza, las ocupaciones que no le he dado seguimiento constante a correr o por lo menos caminar para mantenerme activa y a su vez ejercitada. Esto me da por extrañar estar en sitio y tener una rutina a seguir.

Aún y que estoy viajando, y que lo puse dentro de mi lista de cosas por hacer mientras ando viajando; mi certificación de yoga simplemente sigue sin cumplirse. Tuve un momento en el viaje en el que tuve que decidir: tomar la certificación y dejar de viajar – el dinero se me iría en eso -, viajar y tal vez hacerlo por tu propio conocimiento; seguí en el segundo pero igualmente no he sido del todo constante; a veces he dejado de hacer yoga hasta que no llega el momento en que mi cuerdo esta todo rígido, y mi mente parece no estar en paz. Constantemente tengo la intención de incluso planear mis rutinas, pero sentarme en la computadora en mi cama solo me lleva a terminar enredada con Netflix ¡haha! Esta segunda pasión en mi vida, también me hace repensar si es momento de establecerme ya en algún lugar.

Viajar te abre muchas pero muchas cosas en la vida; no solo te cambia la perspectiva de las cosas, también la forma de sentirlas y vivirlas. Te transforma incluso cuando no lo estas buscando o necesitando. Te maravilla de ver lo asombrosa que es la diversidad que existe en el mundo, y que nos obsesionamos por marcar las diferencias para competir y ser los únicos o mejores, cuando ser diferentes – idiomas, colores, tamaños, comportamientos, razonamientos, tradiciones, etc.-, nos demuestra que todos tienen algo bueno y algo malo que aportar; si nos viéramos como una sola humanidad estaríamos llenos de abundancia y plenitud. A mi me gustaría que cada ocasión que conozco a algún extranjero no solo pudiera hablarle en inglés y español, si no que también pudiera hablarle con los idiomas ancestrales que México aún tiene. No se imaginan lo admirable que es cuando una persona habla más de un idioma, y además, que también tenga dialectos antiguos en su bagaje existencial.

Ahora bien, cumplir 36 años, sentirte muy cerca del 4to piso no es una condena de muerte o penitencia absoluta. Solo es un año más para nuevas aventuras, experiencias, conocimientos, deseos, sueños, amores, decisiones, fracasos y esfuerzos. Un año más viva y feliz; para aprender o reaprender hacía donde quiero direccionar mi vida. Tal vez en este año ya me anime a escribir “mi libro”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s